Es muy fácil aceptar o admitir las cosas que nos gustan, pero lo es aun más las que no.
Por eso pienso decirte que es lo que odio de ti.
«1. Tus ojos»
No creo que tengas alguna idea de lo mucho (y no estoy exagerando), pero de lo mucho, que odio tus ojos. Sí, los odio aunque parezca poco posible y hasta estúpido. ¿Quieres saber el porqué? No lo creo, pero aún así te lo diré: me fastidian siempre que los miro… bueno, cada que por un momento de valentía me atrevo a mirarlos.
Un centenar de mariposas revolotean en mi estómago y siento que moriré. Son tan brillantes, profundos e hipnotizantes, ¡los detesto con toda mi alma! Me hacen quererte, adorarte tanto… sobre todo cuando me miras con ese brillo juguetón que a veces tienes. Tu par de ojos son mi perdición personal. Y aun así espero que me mires, aunque los odie… pretendo quemarme viva, arder en ese fuego que siento… cada que me miras.
«2. Tu sonrisa»
Si no dejo de respirar por tu mirada, me vuelvo idiota por tu sonrisa. Entérate, aún si no lo deseas, la odio con todo mi ser.
¿Quieres saber el por qué? La odio porque me hace sonreírte como una idiota, porque haces que me sonroje, porque me pone nerviosa y más torpe de lo normal. Pero sobre todo la odio porque no es solo para mí.
«3. Tu cabello»
No creo que te interese saber el por qué de mi odio hacia tu cabello, pero, odio tu cabello. La razón de eso es muy sencilla. Primero que nada ¿qué pasa con tu peinado? ¿Qué rayos piensas? ¿Tienes algún complejo? La forma que adopta tu cabello, esos picos perfectamente quietos… me hacen suspirar. ¡Y lo odio! Porque es estúpido suspirar por el cabello de alguien. Es estúpido desear pasar mi mano por tu cabello, seguramente es suave y sedoso, seguramente tiene un olor único y especial. Y tiene ese color tan oscuro, tan intenso que simplemente me provoca odiarlo
«4. Tu cuerpo»
No cuenta para nada, porque no vas a saberlo, pero odio… de verdad odio tu cuerpo. Es decir, ni siquiera se porque lo odio ya que pareciera que no tienes. Eres totalmente flaco, es decir un poco de ejercicio no te sentaría mal, tal vez sacar un poco de brazos no te sentaría mal y quizá un poco de abdominales para desarrollar cuadraditos no estaría demás.
Pero aun así, todo flaco y sin cuerpo, llamas mi atención y lo odio porque por más que no tengas brazos quiero que me envuelvas en los tuyos y aunque no tengas un torso bien formado quiero refugiarme en el. Por eso odio tu cuerpo y no hay nada más que decir.
«5. Tu voz»
No es que quiera que lo sepas, pero soy patética. Odio tu voz también, te lo puedo jurar por todos los santos y dioses que quieras.
La escucho y me da una molestia terrible, estoy segura de que… es molestia. Es decir, tu timbre de voz es totalmente diferente al de los demás, el tuyo es… no se ni como explicarlo. Tal vez pueda decir que es indescriptible, claro esa es la única forma de definirla. Por eso mismo, la odio. Seguro que te ríes si lees esto, aunque estoy segura que si lo leyeras no sabrías que hablo de ti.
Odio la manera en que dices las cosas, particularmente el cómo dices mi nombre. Es como si hubiera un espacio difícil de ignorar entre cada sílaba. Lo dices de una forma que… me derrite, entiendes me DE-RRI-TE, nunca creí que eso fuera posible, pero lo es.
Odio desear que hables conmigo, que te dirijas solo a mí y pronuncies mi nombre como solo tu sabes hacerlo.
Odio no dejar de pensar en como suena, pero sobre todo odio querer escucharla cada vez.
«6. Tu caligrafía».
Realmente odio tu caligrafía, es decir la mía apesta. No escribo bien, mi letra es chueca y pequeña, parecen mosquitas muertas sobre el papel. Pero tú, cuando veo tu letra tan bonita, ordenada y redondita… me da ganas de pedirte que escribas mi nombre, me dan ganas de que escribas algo por y para mí. Tu caligrafía me hace desear escribir mil y un historias, mil y un finales. Y por eso la odio.
La odio porque me gusta tanto que estoy segura, es más, estoy completamente convencida de que hasta un rechazo escrito me gustaría, solo si tú lo escribieras.
«7. Tu manera de ser»
Aún no entiendo si es por esto que te amo o te odio tanto, puede que sean ambas y no me dé cuenta aún, puede que te ame de lo mucho que te odio, o bien que te odie de tanto que te amo, ni yo misma soy capaz de comprenderlo. Pero ve entendiendo de una vez, soy complicada y tú no ayudas a que eso mejore.
Odio tu manera de ser, ¡realmente la detesto aun más que tu sonrisa!, Y es que no logro comprenderte. A veces actúas de una forma que me hace crear falsas ilusiones y otras demuestras con crueldad que no tengo razones para ilusionarme.
Por eso odio tu manera de ser.
«8. Tus labios»
Ay! estoy volviéndome realmente loca, si es que eso es posible ¡hablo con una hoja de Word como si realmente fueras tú!; de hecho lo hago ahora mismo, pero de algún modo debo sacar esto (y si te soy sincera, puedo jurar sin temor a equivocarme que mis amigas ya estan hartas de oirme hablar de ti).
Realmente odio tus labios, porque me hace sentir estúpida y pequeña. En realidad pisotea mi autoestima, ¿mis razones?, simples. Tus estúpidos labios, que no son normales para ser los de un chico, ¡son estresantes!
No quisiera y aún así lo hago, los miro y de pronto me encuentro escupiendo estupideces. No puedo evitarlo, los miro y digo lo primero que pasa por mi cabeza, entiendes lo que es eso ¡NO ME DEJAS PENSAR CON CLARIDAD!.
Quisiera besarlos, supongo que serán suaves y dulces, realmente no tienes idea de lo mucho que detesto cuando me quedo estática y te observo mover la boca mientras hablas.
Es un claro: «bésalo» inconsciente por mi parte. Y es que… siento el irrefrenable impulso de llegar, estampar mis labios contra los tuyos, descubrir su sabor, saber que puedo hacerlo, que eres real y que esto no es un sueño. Nuevamente se va a la mierda todo lo demás, despierto y lo único que puedo hacer es observar. Observar tus labios, y nada más. Por eso los odio, porque no podré… sentirlos jamás.
«9. Tu silencio»
Realmente ya toque fondo. Ya ni sé de que escribir. Odio tu silencio porque me hace verte misterioso, lo odio porque me hace desear meterme a tu mente y descubrir lo que piensas, lo odio porque me dan ganas de buscar cualquier forma de escuchar tu voz.
Odio tu silencio porque mientras no hablas me pregunto mil cosas como: ¿Por qué no me hablas? ¿Te sientes incomodo con mi presencia? ¿No sabes que decirme?
Odio tu silencio porque ocasiona que mi mente vuele más halla de lo que tiene permitido.
Pero por sobre todo lo odio porque tu silencio es lo mismo que escucho cuando no estas.
««10 Tu atractivo»
¿Que si te odio?, ¿que si te amo? No sé, me ha costado diez cosas y aún no lo sé. Lo que si odio, es tu atractivo estúpido. ¿Por qué? Pues porque es insoportable. Insoportable que andes por ahí, luciendo de esa manera, con todas las otras cosas que te cargas encima (que por si no te quedo claro ¡odio!) y que me hacen sentir estúpida, con ganas de golpearme la cabeza. Tus ojos, tu cuerpo, tu cabello, lo que sea. No debería ser siquiera justo que seas así. De todas las cosas que puedo odiar de ti, esta es la peor.
Me hace… sentir celos. Odio que alguien te mire como lo hago yo, que te rodeen y no sea yo. Es que quiero que me mires a mí, nada más. ¿Es tanto pedir? Patético, puede ser, pero no creo que sea demasiado. Pero vamos… yo... se que puedo llegar a ser posesiva, burdamente celosa, pero es culpa de ese aspecto tuyo. Odio que seas así, odio lo que provocas en mí. Es por eso que odio tu físico, el atractivo físico, entre más te miro más lo aborrezco. Entre más te miro, más me pierdo. Entre más te miro yo... más pequeña y estúpida me siento.
*********************************************
Y con esto termino mi lista de las cosas que odio/amo de ti, Ya no quiero hacerla creer, me parece que con esto es suficiente para que captes la idea de lo que provocas en mí. Y si no lo haces pues ven y pregúntamelo directamente que con gusto te explicare una a una.
No hay comentarios:
Publicar un comentario